Es la hora de la Divina Misericordia
"Tú conoces todo el abismo de mi misericordia. Entonces, recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores. Antes el cielo y la tierra se volverían a la nada que mi misericordia dejase de abrazar a un alma confiada" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 1777).
"Hija mía, que te adornen especialmente tres virtudes: humildad, pureza de intención y amor. Procura vivir en el recogimiento, para oír mi voz, que es tan bajita que solo la pueden oír las almas recogidas" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 1779).
"Deseo derramar mi vida divina en las almas humanas y santificarlas, con tal que quieran acoger mi gracia. El director de las almas soy yo mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente yo" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 1784).
"He dejado el trono de los cielos para unirme a ti. Quiero decirte que la vida eterna debe iniciarse ya aquí en la tierra a través de la Santa Comunión. Cada Santa Comunión te hace más capaz para la comunión con Dios por toda la eternidad" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n°1810).
"Hija mía, tu amor me compensa por la frialdad de muchas almas" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 1816).
"Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte ni justificarte" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n°742).
"Quiero que seas como un oficial entrenado en la lucha que, entre el estruendo de las balas, sabe dar órdenes a los demás. Igualmente tú, hija mía, entre las más grandes dificultades, has de saber dominarte y que nada te aleje de mí, ni siquiera tus caídas" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 1823).
"A las almas que propagan la devoción a mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el juez, sino el Salvador misericordioso" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 1075).
"En esa hora, las tres, procura rezar el viacrucis. Si no puedes, por lo menos, entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento mi Corazón, que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 1572).
"No encontrará alma ninguna la justificación, hasta que no se dirija con confianza a mi misericordia y, por eso, el primer domingo después de la Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día, los sacerdotes deben hablar a las almas sobre mi misericordia infinita" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 570).
"Proclama que ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad" (Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 1541).
"Las almas mueren a pesar de mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la fiesta de mi misericordia. Si no adoran mi misericordia, morirán para siempre" (Diario de Santa Faustina Kowalska, n° 965).
"Muchas veces me llamas maestro. Esto es agradable a mi corazón, pero no olvides que eres alumna de un maestro crucificado" (Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 1513).
"Dímelo todo, dímelo todo, sé sincera al tratar conmigo, descubre todas las heridas de tu corazón; yo las curaré, y tu sufrimiento se convertirá en la fuente de tu santificación" (Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 1487).
"Di todo sin ningún reparo, porque te escucha el Corazón que te ama, el Corazón de tu mejor amigo" (Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 1486).
"Has de saber, oh, alma, que todos tus pecados no han herido tan dolorosamente mi corazón como tu actual desconfianza. Después de tantos esfuerzos de mi amor y de mi misericordia, no te te fías de mi bondad" (Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 1486).
Página 1 de 5



