Navidad con María
La fe es el atributo de los humildes y los soberbios la rechazan.
¡Virgen del camino! ¡Estrella de la mañana! Condúcenos a Jesús y confórtanos entregándonos el fruto bendito de tu vientre.
El niño que nace pobre en Belén y acuna su humilde Madre, es el mismo que morirá pobre hasta el extremo en una cruz, sin que su Madre pueda calmar su sed o enjugar su rostro. La pobreza, material y espiritual, es el hilo conductor del seguimiento de Jesús.
Cuando el paisaje está nevado, qué difícil es acertar con el camino. Pero Tú nos lo marcas con tus pisadas. ¡Cuanto agradecemos que vayas por delante y tus huellas nos señalen dónde pisar sin desvíos ni peligros de resbalar.
Llora Dios y se alegra el hombre. El que era rico se hace pobre y nos enriquece con su pobreza. Madre Santísima, enséñame a amarle imitándole.
Contemplemos a la Sagrada familia en esta noche donde nace la salvación del mundo.
María ha recostado al niño en el pesebre, adoremos a este niño indefenso junto a la Virgen y San José.
Contemplad y meditad: La Virgen Santísima ha recostado al niño en un pesebre para que me anime a tomarlo. Ella inicia ya su holocausto de derechos y amor materno.
Tú eres la paz, niño de Belén.
El Verbo que estaba desde siempre en el seno del Padre ha descendido para encarnarse en el seno de la Virgen. Contemplemos a la Virgen que ama, adora y espera.



