Trabajad por uniros a Cristo
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- Categoría: D. Juan José Segarra Gómez
En cuanto dejamos de lado a Dios y ponemos por encima de Él los trabajos y preocupaciones que nos rodean, todo esto termina por ensordecer la voz de Dios y nuestra mirada se vuelve solamente humana, perdiendo de vista nuestro fin último: el Cielo. Esto es peligroso para todos, pero si un sacerdote cae en esto, acabaría poco a poco descuidando su ministerio y dedicándose al mundo como un trabajador más. D. Juan José Segarra Gómez, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, nos advierte de este peligro y de otro aún peor: el doble lenguaje. El sacerdote no puede dejarse llevar por las modas o la presión social. A lo que es «sí» debe decir «sí» y a lo que es pecado debe llamarlo como tal, sin rebajar sus consecuencias.
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La vida consagrada hace presente en el mundo el mismo estilo de vida de Jesucristo, que vivió pobre, obediente y casto. En este último programa de «El sacerdote», el P. Matthew Nobrega nos cuenta cómo descubrió que Dios le llamaba no solo a la vida sacerdotal, sino también a consagrarse como religioso en los Siervos del Hogar de la Madre. Ellos no se definen por las actividades que realizan, sino por lo que son. Son de Dios y, a partir de eso, Dios puede hacer con ellos lo que quiera. Como dice la fórmula de sus votos: «Jesucristo será mi única riqueza y mi único Tesoro».
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