La alegría de ser sacerdote
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- Categoría: D. Carlos Bou Aliaga
Para D. Carlos Bou Aliaga, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, dentro de su periodo formativo como seminarista, el momento que más llenó de alegría su corazón fue la ordenación diaconal. Aunque en esta celebración el seminarista aún no es sacerdote plenamente, pues no puede consagrar en la Santa Misa ni perdonar los pecados en la Confesión, este es consagrado de modo especial a Dios para servirle más de cerca. Y esto permitió a D. Carlos hacer más viva y consciente esa llamada inesperada que el Señor puso en su vida. Desde ese momento, ya era de Dios y ansiaba la llegada de la ordenación sacerdotal donde se entregaría a Él para siempre, sirviéndole allá donde más le necesitase.
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La vida consagrada hace presente en el mundo el mismo estilo de vida de Jesucristo, que vivió pobre, obediente y casto. En este último programa de «El sacerdote», el P. Matthew Nobrega nos cuenta cómo descubrió que Dios le llamaba no solo a la vida sacerdotal, sino también a consagrarse como religioso en los Siervos del Hogar de la Madre. Ellos no se definen por las actividades que realizan, sino por lo que son. Son de Dios y, a partir de eso, Dios puede hacer con ellos lo que quiera. Como dice la fórmula de sus votos: «Jesucristo será mi única riqueza y mi único Tesoro».
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