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Las virtudes fundamentales
Vivimos en un mundo donde no se habla de «virtudes» sino de «valores», pero esto es perder de vista un tesoro que nos permite «no sólo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de [nosotros mismos]» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1803). Este nuevo bloque de «Un ancla en la tormenta» está enfocado sobre todo en «Las virtudes fundamentales»: las virtudes teologales de la fe, esperanza y caridad, y las virtudes cardinales de la prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Guiados por D. Tomás Trigo Oubiña —doctor en Teología Moral, especializado en las virtudes, y profesor jubilado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra (Pamplona, España)— aprenderemos qué son esas virtudes, por qué son tan esenciales en nuestras vidas, qué constituiría un pecado contra ellas, y cómo cultivarlas y ponerlas en práctica.
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- Categoría: Las virtudes fundamentales
Comenzamos este bloque de «Un ancla en la tormenta» examinando las virtudes teologales, que recibimos como don gratuito en el bautismo, y sin las cuales no podremos alcanzar nuestra meta de ser santos. D. Tomás Trigo Oubiña —doctor en Teología Moral, especializado en las virtudes, y profesor jubilado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra (Pamplona, España)— explica que la virtud teologal de la fe, una de «Las virtudes fundamentales», se basa en un testigo en quien podemos confiar: Dios mismo. Es una iniciativa divina, a la cual cada hombre debe responder, asintiendo a la verdad revelada por Dios en la persona de Jesucristo. Esta disposición de apertura es esencial y solo se da cuando uno la quiere tener y humildemente acepta creer en lo que no entiende, pues la fe es un misterio que no se agotará por la inteligencia humana. Por último, recorrerá las características de la fe, que son su universalidad, su necesidad para la salvación, y su orientación hacia la caridad, sin la cual está muerta. Teniendo tan grandes tesoros en vasijas de barro, debemos cultivar nuestra fe, buscando oportunidades para formarnos, sobre todo en la familia y con el Catecismo de la Iglesia Católica.



